Las alegrías

alegresLas alegrías son dulces hechos de porosas semillas de amaranto, compactados como tabique, adheridos con miel. De niño creía que al comerlas mi vida sería muy feliz y, consumirlas en exceso, tendría ataques de risa. Pero no. Lo he entendido ahora. Es un dulce que si puedo evitar, es mejor. Casi siempre los ofrecen en las fiestas, en charolitas, envueltas en papeles de colores fuertes. Me gusta más ver las alegrías así que tragarlas porque luego me causan pesadez. Las alegrías son dulces ornamentales, como la misma planta de flores aterciopeladas de donde extraen las semillitas que usan para fabricarla. ¿Quién creo estos dulce y por qué lo bautizó con ese nombre? ¿Habrá medido el efecto del sentido de la palabra alegría? Cuando alguien me dice que estoy alegre, no sé por qué razones pienso que traigo una indigesta. Hasta que me ocurrió hace algunos días un accidente subliminal y fantástico, cuando un anciano, de esos que venden dulces en carritos de dos llantas, pasaba a un costado por donde iba y de su tabla de exhibición cayó un dulce. -“Se le cayó una alegría”, le dije a quemarropa. El hombre la recogió y la limpió rápidamente en su percudido pantalón. Seguramente a la persona que la consumió fue enviada al hospital por comer alegrías. ¿Cuándo inventarán el dulce de las tristezas? Tal vez sea el alimento que salve al mundo.

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Publicado por

bakará

Periodista GNU, en reposo.

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